¿Por qué se utiliza el tiosulfato de sodio en el tratamiento de agua para la eliminación de cloro?

2025-12-09 09:02:07
¿Por qué se utiliza el tiosulfato de sodio en el tratamiento de agua para la eliminación de cloro?

El mecanismo químico del tiosulfato de sodio en la neutralización del cloro

Reacción redox entre el tiosulfato de sodio y el cloro libre

Cuando el tiosulfato de sodio entra en contacto con cloro libre, lo neutraliza rápidamente mediante una reacción redox en la que el ion tiosulfato actúa como agente reductor. La forma activa principal del cloro en agua neutra es el ácido hipocloroso (HOCl), que toma electrones de los iones tiosulfato, convirtiéndolos en sulfato (SO4^2-). Al mismo tiempo, el HOCl se reduce a iones cloruro (Cl^-). Lo que hace particularmente valioso este proceso es que no produce subproductos nocivos como cloraminas o trihalometanos durante la reacción. Por esta razón, muchos laboratorios y instalaciones de acuicultura prefieren usar tiosulfato de sodio cuando necesitan eliminar cloro residual sin introducir nuevos contaminantes en sus sistemas.

Estequiometría: Por qué 1,75 mg/L de tiosulfato de sodio eliminan 1 mg/L de cloro

La mayoría de las instalaciones de tratamiento de agua mantienen la proporción de 1,75:1 al combinar tiosulfato de sodio y cloro. Esto se deriva directamente del análisis de cómo reaccionan estos productos químicos juntos en el laboratorio. Observa esta ecuación, por ejemplo: 4Cl2 más S2O3^2- más 5H2O se convierte en 8Cl^- más 2SO4^2- más 10H+. Cuando hacemos los cálculos, un mol de tiosulfato de sodio (aproximadamente 158 gramos por mol) reacciona con cuatro moles de Cl2 (alrededor de 284 gramos en total). Esto nos da aproximadamente 1,8:1 como punto de partida. Sin embargo, en la práctica, la mayoría de las plantas utilizan 1,75 mg/L. ¿Por qué? Porque en las operaciones reales nunca todo funciona a la perfección. Siempre hay factores que interfieren, como reacciones parciales, mezclas irregulares y materia orgánica aleatoria presente en el agua. Este valor más bajo resulta más práctico, al tiempo que mantiene los tratamientos seguros y eficaces en distintos sistemas.

Cinética de la reacción y dependencia del pH en condiciones reales

Esta reacción logra eliminar más del 95 % del cloro en tan solo 30 segundos cuando las condiciones son adecuadas: alrededor de la temperatura ambiente (unos 25 grados Celsius) y un nivel de pH entre 6,5 y 8,5. Ese es en realidad el punto óptimo en el que el tiosulfato permanece estable y hay abundante HOCl disponible para las reacciones. Fuera de este rango, las cosas se complican. Si el pH desciende por debajo de 5,0, el tiosulfato comienza a descomponerse en compuestos de azufre y sulfitos, lo que reduce considerablemente su eficacia. En el otro extremo del espectro, cuando el pH supera 9,0, predomina el ion hipoclorito (OCl⁻), que actúa más lentamente, lo que ralentiza considerablemente todo el proceso. Cuando el agua está más fría de lo habitual (alrededor de 5 grados Celsius), los operarios deben esperar de 2 a 3 minutos completos en lugar de segundos. Y tampoco debemos olvidar los desafíos del mundo real. Altos niveles de partículas en suspensión o materia orgánica en el agua pueden atrapar moléculas de cloro o competir con nuestros reductores por el espacio, por lo que los técnicos de campo a menudo deben ajustar las dosis según las condiciones reales que encuentran en el sitio.

Aplicaciones en el tratamiento de agua: dónde y por qué se prefiere el tiosulfato de sodio

Desclorinación en la descarga de aguas residuales y cumplimiento ambiental

Las instalaciones de tratamiento de aguas residuales en todo el país dependen del tiosulfato de sodio para eliminar el cloro del agua antes de que esta sea devuelta al medio ambiente. La EPA exige que el cloro residual permanezca por debajo de 0,1 mg/L, y este producto químico ayuda a las plantas a mantenerse dentro de esos límites estrictos. Lo que hace destacar al tiosulfato de sodio es que, cuando se descompone, genera compuestos de sulfato inofensivos que no dañan los ecosistemas locales. Esto contrasta fuertemente con alternativas como el dióxido de azufre o el bisulfito de sodio, que pueden acidificar el agua y en ocasiones provocar problemas con el crecimiento de bacterias reductoras de sulfato. Las plantas de tratamiento valoran la consistencia de la relación de reacción del tiosulfato de sodio (aproximadamente 1,75 partes de producto químico necesarias por cada parte de cloro). Esta previsibilidad permite a los operadores automatizar la dosificación incluso durante períodos de caudal máximo, asegurando que cumplan de forma constante no solo con los requisitos de la EPA, sino también con las normas de la Organización Mundial de la Salud para la protección de la vida acuática.

Usos Críticos en Acuicultura, Análisis de Laboratorio y Sistemas de Reutilización

El tiosulfato de sodio actúa muy rápidamente para eliminar los daños causados por el cloro en las branquias de los peces, especialmente importante para especies delicadas como el salmón y el camarón. En cuestión de minutos después de añadirlo al agua, este compuesto evita que los peces mueran cuando se trasladan entre tanques o cuando se inician nuevos sistemas. Laboratorios de todo el país utilizan tiosulfato de sodio para eliminar el cloro residual antes de realizar análisis de parámetros como la DBO y nutrientes. El problema es que incluso cantidades mínimas de cloro pueden alterar estos análisis microscópicos. Cuando las empresas desean reutilizar su agua, el tiosulfato de sodio vuelve a ser útil, ya que elimina tanto el cloro común como los cloraminas persistentes, sin dejar residuos corrosivos. Esto lo hace ideal para sistemas de enfriamiento con recirculación de agua y para preparar agua destinada a membranas. Los piscicultores también lo aprecian en emergencias, como tuberías rotas o bombas fallidas, donde una acción rápida salva vidas. Sin embargo, nadie recomienda usarlo como solución permanente sin un monitoreo adecuado, ya que en exceso puede provocar otros problemas a largo plazo.

Normas Regulatorias y Consideraciones de Seguridad para el Uso de Tiosulfato de Sodio

Normativas de la EPA, OMS y Regulaciones Locales sobre Cloro Residual y Descloración

La EPA ha establecido un límite de 0.1 mg/L para el cloro residual en vertidos de aguas residuales mediante su programa de permisos NPDES. Este nivel tiene como objetivo proteger los ecosistemas acuáticos tanto de daños inmediatos como de efectos a largo plazo. Considerando las normas mundiales, la OMS recomienda mantener el cloro residual por debajo de 0.2 mg/L cuando el agua se reutiliza para fines como riego o procesos industriales. La finalidad es reducir esos molestos subproductos de desinfección que pueden formarse durante los tratamientos. Algunas regiones son incluso más estrictas que estas directrices. Por ejemplo, ciertas zonas costeras exigen niveles tan bajos como 0.05 mg/L en los puntos de descarga en estuarios. Cumplir estos requisitos implica realizar cálculos precisos de dosificación. La mayoría de los sistemas se basan en una relación básica de aproximadamente 1.75 partes de tiosulfato de sodio por cada parte de cloro presente. Esta proporción se convierte en el punto de partida para diseñar sistemas que cumplan con los límites legales y superen las inspecciones rutinarias de conformidad.

Toxicidad, Seguridad en el Manejo y Protección del Trabajador (Directrices OSHA/NIOSH)

El tiosulfato de sodio no es muy tóxico cuando se ingiere, ya que estudios han mostrado valores de DL50 oral superiores a 5.000 mg/kg en pruebas con ratas. Tampoco aparece en listas de carcinógenos conocidos ni de peligros ambientales. Sin embargo, organismos de seguridad laboral como OSHA y NIOSH recomiendan medidas protectoras básicas para cualquier persona que trabaje regularmente con esta sustancia. Los trabajadores deben usar guantes de nitrilo y gafas protectoras contra salpicaduras para evitar irritaciones en la piel o los ojos, tanto con la forma en polvo como con soluciones líquidas. El almacenamiento debe realizarse en áreas bien ventiladas y alejadas de la humedad, ya que las condiciones húmedas pueden provocar su descomposición con el tiempo. Cuando ocurren derrames, las instalaciones deben contar con procedimientos adecuados de limpieza utilizando materiales como vermiculita en lugar de agua, porque el agua acelera la descomposición. Todos los lugares de trabajo que manejen tiosulfato de sodio deben mantener disponibles hojas actualizadas de datos de seguridad según lo establecido por las normativas de OSHA. También deben monitorear la calidad del aire para asegurarse de que la exposición de los empleados no supere el límite de 15 mg/m³ establecido para una jornada laboral de 8 horas. Seguir estas pautas ayuda a garantizar operaciones seguras, ya sea en plantas de tratamiento de agua municipal, entornos de fabricación o laboratorios de investigación donde este producto químico se utiliza comúnmente.

Preguntas frecuentes

¿Para qué se utiliza el tiosulfato de sodio en el tratamiento de agua?

El tiosulfato de sodio se utiliza en el tratamiento de agua para neutralizar el cloro y eliminarlo de los sistemas de agua sin producir subproductos nocivos. Se prefiere por su capacidad para crear compuestos de sulfato inofensivos.

¿Cómo reacciona el tiosulfato de sodio con el cloro?

El tiosulfato de sodio reacciona con el cloro en una reacción redox en la que actúa como agente reductor, convirtiendo el cloro en ion cloruro y formando sulfato a partir de iones tiosulfato.

¿Por qué se utiliza una proporción de 1,75:1 para el tiosulfato de sodio y el cloro?

La proporción de 1,75:1 garantiza una eficiencia práctica en operaciones reales, teniendo en cuenta factores como reacciones parciales y contenido orgánico que pueden dificultar las interacciones químicas ideales.

¿Qué factores afectan la cinética de la reacción entre el tiosulfato de sodio y el cloro?

Factores como los niveles de pH, la temperatura y la presencia de partículas en suspensión o material orgánico pueden afectar la velocidad y eficiencia de la reacción entre el tiosulfato de sodio y el cloro.